viernes, 17 de mayo de 2013

Relato 11


¡VIERNEEEEES! Y que sea viernes, implica que haya un nuevo capítulo :3 Bueno, dije que este capítulo sería más largo, y aunque no me ha quedado como esperaba, espero que os guste.

Quería dar las gracias por toooooooodas las buenas críticas que han dado por twitter, y  todas aquellas que me han hecho corregir fallos. Para mí es muy importante vuestra opinión.

Ya os dejo con el capítulo, ¡espero que os guste! :)

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PdV (...) 

Pronto. Muy pronto encontraría la salida de este estúpido agujero. Me moría de hambre. De sed. Llevaba al menos tres días sin tomar nada. Y estaba oscuro. Demasiado. Un saltamontes muerto yacía en el suelo de tierra. Dios sabe cómo habría llegado aquí. Y Dios sabe que me lo comería si no me encontraban pronto.


PdV Lucas

Estábamos sentados alrededor de la hoguera. Tobías a mi izquierda, Darío a mi derecha. Este último, hablaba con Marina -es decir, si es que se puede decir que había hecho otra cosa más que ligar con ella desde que llegó-; Cristina charlaba animadamente con Lucía, Héctor y Mario; Carmen y Alex discutían en susurros; y Jaime y Valeria no habían parado de besarse y reír desde el momento en que nos sentamos. Mientras tanto, Tobías y yo agachábamos la cabeza, mirando el fuego. No teníamos nada que decir.

Me había negado a hablar a Marina desde el momento en que llegó. Y no sabía por qué. Quizás mi orgullo me lo impidiera. 

Pero me caían bien los tipos a los que había traído. Era cierto algunos iban a su bola, pero me llevaba bien con uno de ellos. Héctor. Teníamos la misma forma de pensar, vestir y actuar. Vi en él a un futuro amigo.

-¿Y si hacemos algo entre todos?- dijo Cristina, con un movimiento de mano que nos incluía a todos.

Un par de 'sí' y varias cabezas asintiendo. 

Darío dio un último trago a su botella de agua y se pronunció:

-Héctor cuenta unas buenas historias de miedo. Adelante, amigo-.

Así pues, él le hizo caso:

-Vale. Contaré una que tuvo lugar en este bosque. Trata sobre gente como nosotros. Jóvenes. Dicen que un grupo de amigos decidió pasar las vacaciones en este mismo lugar. Pero al cuarto día de su llegada, hubo un asesinato. Y la víctima fue uno de ellos -hizo una larga pausa- Y el asesino también lo fue. De hecho dejó una  nota junto el lago, el lugar dónde encontraron el cuerpo. Esta decía: "Tened cuidado. Si salís de aquí todos moriréis. Solo quiero una cosa, y me será entregada a su momento"-.

Permaneció callado.

-¿Ya está? ¿Así acaba?- pregunté.

-No. Pero podréis descifrar el final por vosotros mismos muy pronto-. 

Esta frase hizo que se me helara el cuerpo.



PdV  Tobías

Hacía ya una hora que todos habían decidido ir a dormir. De hecho, fui yo el que lo propuso. Pero no tenía ni una pizca de sueño. El hecho de que Ella estuviera abrazando a Darío en vez de a mí, me reventaba. Y es que me estaba quitando a la chica que quería. A la que había querido desde hace tanto, que ya no recordaba el tiempo que había pasado. No recordaba cuántas veces me hube planteado pedirle salir, aunque no llevé a cabo mi propósito en ninguna de estas ocasiones. Marina era especial. Y era consciente de que la estaba perdiendo. 

En ese momento me acordé de mi padre. Él nunca quiso a mi madre como ella merecía. Y por eso estaba empeñado en Marina. Porque estaba seguro de que era el amor de mi vida, y yo sabría como tratarla. 

Sumido en mis pensamientos, ni siquiera me di cuenta de que estaba amaneciendo. Me había pasado toda la noche despierto. Imaginando sus ojos oscuros muy, muy cerca de los míos, verdes.

Abrí la cremallera de la tienda muy lentamente, con miedo de despertar a alguien. En efecto, todos estaban dormidos. Saqué una toalla de mi mochila y me la colgué al hombro, rumbo al lago. Cuando llegué, no pude creer lo que vi. La toalla se cayó de mi hombro. 

Y es que la historia de Héctor era real, pero se había equivocado en un detalle. El asesinato no ocurría en el cuarto día, sino en el tercero. Porque Jaime estaba tumbado boca abajo en la orilla del río, lleno de sangre.

viernes, 10 de mayo de 2013

Lo siento.

Lectores, siento deciros que hoy no habrá capítulo. Ayer y hoy he eatado muy resfriada y no me ha dado tiempo a terminarlo.

Como recompensa, el próximo será mas largo. Lo siento, un beso.

sábado, 4 de mayo de 2013

Relato 10 + AVISO

Un día de retraso...perdonad la tardanza. Mi pórtatil se estropeó en el peor momento, y tuve que esperar a
que lo arreglaran...¡pero aquí está!

Ah, a partir de ahora voy a hacer Flashbacks de la vida de los personajes de vez en cuando, espero que os gusten :3

Quería avisaros de que ahora la historia va a estar escrita en pasado...simplemente por comodidad, me es mejor escribir así. Lo de los PdV (Puntos de Vista) y demás no cambiará. Os dejo con el capítulo 10, espero que lo disfrutéis ☺


¡BESAZOOOOOOOO!

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PdV Marina

Después de la angustiosa noche anterior, decidí ir a lavarme en el lago. Me había excusado diciendo que estaba sucia. Pero en realidad, lo que necesitaba era un poco de tranquilidad.

Habernos encontrado con Darío fue una suerte. Él nos ayudó a volver al campamento. Gracias a él dejamos de estar perdidos. Pero me pesaba la actitud de Tobías. Se había comportado muy mal, cuando nuestro acompañante sólo estaba siendo amable. Nunca había estado tan serio. No que yo recordara.

Al cabo de unos minutos, giré a la izquierda y llegué a mi destino. Me deshice de todo lo que vestía y me sumergí en el lago.



PdV Tobías

Si ya me sentía mal por el hecho de que Darío nos acompañara, peor fue cuando Ella me espetó que no era su novio. No es que estuviera estuviera haciéndome ilusiones, nada de eso. Sólo pensaba que tenía una oportunidad. Y la había perdido frente un desconocido.

Hacía un rato que me había sentado en el suelo. El calor era insoportable. Y estaba en el bosque Olrest. ¿Quién diría que me había graduado hace dos días?

Inmerso en mis pensamientos, no noté que Carmen se sentaba a mi lado.

-¿Estás bien?- preguntó.

-Sí, no te preocupes- hice un gesto con la mano, quitando importancia a mi estado de ánimo.

-Tobías, gracias-.

-¿Alguien aparte de mi tiene hambre?- dije, ignorando el comentario de mi amiga y refiriéndome al grupo.


PdV Cristina

-¿Mamá? No te oigo bien- pegué el móvil a mi oreja, tapándome así la otra con mi mano derecha.

-Te has...crema...lar- oí al otro lado de la línea.

-¡Sí, sí! ¡Crema solar! ¡Hace mucho calor!-.

-No...ha...malo-.

-Claro que sí mamá- contesté, sin entender.

-...iós-.

Colgué. Mi madre, aquella que se preocupa de todo, menos de si su hija lo pasa bien.

-¿Tienes cobertura?- preguntó Marina, para luego darle un mordisco a su sándwich. Aún tenía el pelo húmedo.

-Sí, pero poca. Casi no se oye nada-.

-¿Puedo usarlo?-.

Asentí y le tendí mi móvil. Imaginé que marcaría a su padre. Estaban muy unidos desde que la madre de Marina falleció. Empezó a hablar con alguien en la otra línea.

-Por ahí viene mi querido amigo Darío, con mis queridos amigos, los sumisos de Darío- susurró Tobías, tan bajo que pensé que era la única que lo había escuchado. Pero me equivocaba.

-Ey, pobres chavales. Ni siquiera los conoces- respondió Lucía -y sumiso suena a 50 Sombras de Grey-.

-Un buen cuerpo y una gorra, y caéis a sus pies-.

Darío se acercó a nosotros, no sin rodear los hombros a Marina antes, que acababa de colgar.

-Hey. Mirad, estos son Héctor, Jaime, Mario y Valeria- saludaron a los demás. A continuación, nos presentamos nosotros.

-¿Vais a quedaros aquí?-.

-Claro que sí Marina, siempre y cuando nos invites- sonrió Darío.

Nos miró y asentimos. Y los "sumisos de Darío" se dispusieron a montar las canadienses junto a las nuestras.


miércoles, 1 de mayo de 2013

Relato 9



PdV Marina

Cierro los ojos y grito, grito tanto como puedo, mientras el desconocido me aprieta cada vez más fuerte la muñeca y me dice algo que no logro escuchar.

Y entonces, se acerca a mi oído y susurra:

-Tranquila guapa, cálmate, no voy a hacerte nada-.

Y de repente me callé. Abrí los ojos. Tobías estaba a pocos metros de mi. Jadeaba, por el esfuerzo de haber corrido.

-No la toques-le dijo, estrechándome contra su pecho.

-Ey, tranquilo Novio. Yo sólo venía a preguntar qué hacíais aquí-.

Entonces, me giro. Un chico alto, de cabello y ojos oscuros, mira sincero a mi amigo.

-No te interesa- respondo.

-Esto es un cementerio. Os vi entrar antes y parecíais perdidos. Me llamo Darío- Extiende la mano hacia nosotros. Pretendo estrechársela, pero Tobías me la aparta.

-Tobías y Marina- responde.

-¿Hacía donde vais?-.

-¿Por casualidad sabes por dónde queda el lago?-.

-Yo os llevo, no os preocupéis-.

Darío nos condujo hacia un sendero distinto del que habíamos tomado para venir. Para mi sorpresa, estábamos mucho más cerca del lago de lo que parecía. La cascada caía ruidosamente, al igual que el día anterior. El agua seguía igual de limpia, y los pájaros anunciaban que el día se abriría para mostrar un sol abrasador.

-Ya estamos. Puedes irte- Veía a Tobías como no lo había visto nunca. Antipático.

-Oh, vamos Novio, ¿ni siquiera me das las gracias?- respondió Darío, levantando las manos para preguntar.

Antes de que Tobías respondiera, me apresuré a decir:

-Puedes venir con nosotros, si quieres te presentamos a nuestros amigos. Será la forma de darte las gracias- le sonreí, haciendo que Tobías se pusiera más serio. ¿Qué le pasaba hoy?


PdV Cristina

Cuando los vi aparecer detrás de esa mata de arbustos, me levanté y corrí hacia Marina lo más rápido que pude. No había pegado ojo en toda la noche pensando dónde podrían estar y si habían vuelto ya.

Su pelo estaba lleno de barro, no digamos su ropa.

-No vuelvas a hacer eso si no quieres que te mate- le digo, aún abrazándola.

-No te preocupes- se separa de mí para abrazar a Carmen y dedicarle una sonrisa a los demás. Lucas la mira serio –Chicos, este es Darío. Nos ayudó a regresar-.

-¿Por qué no te quedas?- dice Lucía –Podríamos hacerte sitio-.

-He venido con mis amigos, no sé si querrán quedarse- responde.

-Puedes preguntarles, y si eso, volvéis y nos decís-. Darío se queda un momento mirando a Marina, y le aparta el flequillo de la cara, para ponérselo tras la oreja.

-Gracias preciosa- ella sonríe mientras le besa en la mejilla. Tobías los mira enfurecidos.

-Te dije que no la tocaras. Aún no me fio de ti-.

-No eres mi novio- le espeta Marina, apartándose un poco de Darío para poder responderle.

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PD: Ahora mismo twitter no me deja cambiar la foto de perfil, así que está la foto del huevo, intentaré solucionarlo pronto ☺

¡BESOOOS! ☺

Relato 8



PdV Lucas

Me despiertan los ronquidos de la persona que tengo al lado.

“¿Alex?”- pienso, supuestamente dormía con su novia. Ag, su novia. Cada vez que oigo esa palabra aparecen dos nombres en mi mente. Cristina, Marina. Marina, Cristina. Mis sentimientos por esta última aumentan. Los sentimientos por Marina se aplacan.

-Buenos días precioso- digo a Alex, con voz ñoña.

-Idiota, aún dormía- responde.

-Pero amor mío, trátame con dulzura-.

Ante este comentario, comienza a reír. Finalmente salimos de la tienda. Carmen está sacando algo de la mochila. Cuando llego, me ofrece un sándwich.

-¿Cómo está Tobías?- me pregunta.

-¿Tobías? No ha dormido con nosotros- respondo.

-¿Cómo que no ha dormido con vosotros? ¿Aún no ha regresado?-.

Y entonces lo recuerdo. Tobías. Su partida al bosque. Marina.


Pd V Tobías

Esperamos a que amaneciera para comenzar a andar. Marina me contó que cuando se dio cuenta de que estaba perdida, en vez de quedarme en el sitio – que sería lo más normal, así la habría encontrado antes – echó a correr bosque adentro, sin saber a dónde se dirigía. También dijo que me odia por decir eso sobre su madre.

Anda apoyada en mí, creo que se torció el tobillo cuando huía.

-Tobías- me dice.

-Dime- respondo, agachando un poco la cabeza para poder oírla mejor.

-Yo no pasé por aquí ayer- veo en sus ojos una mirada alerta, y me digo que algo va mal.

-¿Qué quieres decir?-.

-Quiero decir que este no es el camino de vuelta-.

-Habrá cientos de formas de volver-.

-Tobías este no es el camino-.

-¿Por qué?-.

-Porque ahí delante hay un cementerio-.

Me detengo en seco y sigo su mirada. Es cierto. A unos metros de nosotros, hay una gran explanada con cientos de tumbas en orden. Tumbas, mausoleos, e incluso estatuas de ángeles, pueblan el mismo.

Andamos hacia este con cierta desconfianza. Marina se agarra con fuerza a mi camiseta, y no es hasta ese momento, que me doy cuenta de que no me ha soltado desde que la encontré. Es como un sueño del que no me había dado cuenta.

Paseamos al lado de las lápidas, observando los nombres que hay en ellas. “Melissa Gondor”, “Lucy True”. Al final del cementerio, diviso un bonito mausoleo, decorado con fuertes rejas llenas de óxido. Me llama la atención, pero cuando comienzo a avanzar hacia él, Marina me para.

-A mi esa cosa me da miedo- me dice.

-Creo que es la tumba de alguien importante, voy a ver si es conocido- respondo, girándome hacia ella.

-Me quedo aquí-.

Le levanto la barbilla, para que me mire a los ojos.

-Grita si pasa algo-.

Le sonrío, y a continuación me encamino hacia el mausoleo. Y cuando voy a mitad de camino, la oigo gritar.


PdV Marina

-Grita si pasa algo- me dice, aún sujetándome la barbilla.

Empiezo a leer los nombres que aparecen, no sé si por aburrimiento, o curiosidad. Me paro en una con lo que parece un ángel tallado en la piedra, y me agacho para observarla mejor. “T.J.W, tus familiares y amigos te recuerdan”. Cuando termino de leer lo que pone, algo me agarra la mano. No es Tobías. Tobías esta lejos. Entonces grito tanto como me permiten mis pulmones.

Relato 7



PdV Carmen

-Deberíamos haber ido con él- digo a los demás.

-Ese chico está realmente enamorado, y no podemos hacer nada ante eso- responde Lucía.

-El amor es ciego- se une Cristina.

-Vale, cosas de chicas, cielo te veo mañana- después de decir esto, Alex me besa y entra a la tienda de campaña.

-Tobías no tiene muy buen sentido de la orientación, ¿qué haremos si se pierde? ¿Otra persona a la que buscar?- digo.

-Tranquilízate Carmen- responde Cristina.

No me había dado cuenta de que había subido el tono de voz. Pero no podía evitarlo, sentía que tendríamos que haber ido todos, por muy oscura que sea la noche. ¿También es nuestra amiga no?


PdV Tobías

Parece que hayan pasado horas desde que salí del campamento, aunque no lo sé a ciencia cierta. Hace frío y estoy cansado. Pero tengo que encontrarla, ¿quién sabe lo que le podría pasar? Sola, sin agua, sin comida. Espero encontrarla.

-Vamos Tobías, sigue adelante- me digo. Justo en ese momento, oigo una voz. Una voz a los lejos. No puedo oírla bien, pero parece que está rezando.
“Y líbranos del mal, Amén”.
Es ella. Sí, era ella.
-¿Marina?- grito- ¿Marina?
-¡Tobías!- un grito ahogado suena a mi derecha, varios metros más lejos. Ando en esa dirección, apuntando con la linterna. Y entonces la veo. Sentada, con la cara surcada en lágrimas, con los ojos entrecerrados por el foco con el que la estoy apuntando. En cuanto me ve, se levanta rápidamente y me abraza.

-Lo siento, lo siento. Gracias- dice.

-El que debería pedir perdón soy yo- respondo.

-Estás perdonado. Tengo miedo Tobías, he oído ruidos extraños y- la interrumpo.

-Tranquila, estoy aquí y no pienso irme-.


Relato 6



PdV Tobías

Me acerco a la tienda de campaña donde está Lucas, temiendo  que se vuelva agresivo de repente. Abro y entro, él solo alza la vista y vuelve a bajarla.

-Tío, yo sé que hemos discutido justo por esto, pero los demás dicen que ya está oscuro y no deberíamos salir. Yo voy a ir a buscarla, ¿te vienes?- digo, intentando sonar pasivo.

-No- responde, es tan seco que me impresiona.

-¿Por qué?-.

-No quiero saber nada más de ella-.
-¿En serio? Creía que eras un buen amigo, de esos que están en lo bueno, y en lo MALO-.
-Ey, ey, tranquilízate, no he pedido consejos sobre amistad-.
-Si no le gustas, habrá que joderse, ¿O es que solo querías ser su amigo para liarte con ella?-.

-Adiós-.

-Adiós-.

¿Por qué está tan raro? Siempre había tenido otra percepción suya, le había visto apoyarla en sus momentos difíciles, ¿y ahora viene, y dice que no quiere saber nada de ella?

Cuando salgo, los demás han hecho una hoguera, y están tostando algo. Les saludo con la mano, y me adentro en el bosque, ajeno a los miedos que me pueda causar. No seré como Lucas. Lucharé por ella.

PdV Marina

Sin cobertura. Vuelvo a llamar. Sin cobertura. Deseo retirar lo dicho, necesito que vengan a buscarme, no voy a aguantar una noche en el bosque yo sola. Prometo no reprocharle lo que me dijo, lo prometo, pero necesito que me saquen de aquí.
-Mamá…- casi no puedo hablar, tengo la boca seca y no bebo desde que salí de casa. Parece que hayan pasado las semanas…y sólo hemos estado aquí un día. Increíble. Vuelvo a llamar. Sin cobertura.

Relato 5



PdV (...)

Aún albergo la posibilidad de que algún día alguien me encuentre. Pero me debilito, cada vez más. Creo que moriré pronto. Ojalá sea lo antes posible.


PdV Carmen

No puedo creer lo que ha pasado, ¿desde cuándo Alex y yo discutimos? Pero ya veo que es un egoísta. Se negaba a ayudar a Tobías a levantarse del suelo, ¿acaso no veía que estaba herido? ¿Qué yo sola no podía con el? Pienso esto mientras curo la ceja a Tobías, busco algunas tiritas en el botiquín y se las pongo donde creo que necesita.

-Ya está, curado- intento sonreírle.

-Vamos a buscarla- contesta.

-¿Estás loco? Ya casi es de noche, no podemos ir al bosque a estas horas-.

-Por eso mismo, va a pasar mucho miedo, con la oscuridad, los ruidos y todo eso-.

-Tobías, te admiro-.

-Pues eres idiota. Lo hago todo mal, estoy así, es decir, ESTAMOS así por mi culpa-.

-Ni siquiera yo me he preocupado tanto por ella. No podemos ir, de verdad-.

-Yo voy a ir-.

-Tobías no…- me interrumpe.

-He dicho que voy a ir-.

-Vale-.


PdV Lucas

Ha sido algo…raro. Sí, eso es. No sé lo qué me ha hecho sentir, pero de cierto modo me ha gustado. Ahora lo que me preocupa es lo que haya podido pensar ella. Pero nah, seguro que me perdona. ¿O no?

Me había hecho a la idea de que Marina iba a estar aquí conmigo, disfrutando de la acampada. Seguro que encuentra el camino de regreso pronto.


PdV Cristina

¿Cómo se ha  atrevido? Sabe que estoy (desde hace tiempo) mal por lo de David, y que ya no creo en las parejas, en el romanticismo o en eso de los finales “felices”. ¿Pero me ha gustado? No lo sé. Creo. Creo que un poco. Echaba de menos que me besaran de repente. ¿Pero por qué? A Lucas le gusta Marina, se nota a leguas. No creo que me haya besado porque sí… Parece haber sido un sueño…y es difícil reconocerlo. Me gusta Lucas.


***Flashback***

Hace tres meses aproximadamente, starbucks.

-¡Y ella dijo que sí!- digo entusiasmada.

-¡Que fuerte! Y entonces ¿es oficial?- responde Marina, mientras llega nuestro turno y pedimos nuestros cafés.

-Un capuccino. Oficial, oficial. Lo siento por ti amiga, sé que te gusta Alex…- respondo.

-Yo lo mismo, pero con nata. Carmen y Alex. Alex y Carmen. Suena bien –rie- Y no te preocupes por mí-.

-¿Podéis decirme vuestros nombres?- dice la dependienta.

-Yo soy Cristina, ella Marina- escribe nuestros nombres en los envases de nuestras bebidas. Le damos las gracias y nos sentamos en un mesa del final del establecimiento.

Un ‘bip’ suena en el bolso de Marina, es su móvil, Whatsapp supongo.

-¿Puedo ver por qué sonríes tanto?- digo, dando un sorbo a mi café. Ella gira su móvil, y puedo leer:

De: Lucas 17:19

¿Te vienes al cine a las 20 y vemos ‘Detention’? Sale ese actor al que tanto amas jajaja 

-¿Qué le vas a decir?-.

-No sé Cristina, estoy contigo ahora mismo y no se si mi padre me dejará…-.

En ese momento le llega otro mensaje.

De: Lucas 17:21
Yo invito tranquila, las mejores cosas de la vida son gratis, y estar conmigo lo es, ¿no? Jeje

De: Marina 17:21
Jajajajajaja

-Di que sí tonta, y si eso, de casualidad nos metemos David y yo en la misma peli- alzo las cejas.

-Mi carabina- ríe.

-No se cómo puede gustarte Alex, si tienes a Lucas OBVIAMENTE detrás tuyo-.

-Te gusta Lucas-.

-No-.

-Vamos, siempre has hablado maravillas de él. Sólo que no te das cuenta de que le quieres-.

De: Marina 17:23

Allí estaré (:

***Fin del flashback***


Relato 4



PdV Marina

-¿Acaso tu madre no te enseñó que la vida es dura?- dice sonriendo.

Me congelo. Intento convencerme de que no se ha dado cuenta de lo que ha dicho. Lo intento, pero no. Antes de que las lágrimas empiecen a caer, corro, corro bosque adentro, sin rumbo. Cuando me he alejado lo suficiente, comienzo a llorar a la sombra de un árbol, no quiero que nadie me encuentre o sepa dónde estoy.

-Por más que quiera, no voy a superarlo- me digo en un susurro a mi misma. Me quedaré aquí hasta que esté segura de que le miraré a la cara sin querer estrangularle. Por eso, y porque nadie me había echado en cara la muerte de mi madre de esa forma.
 Quizás pasen horas. Días. ¿Semanas?


PdV Carmen

-¡Marina!- grito. Ni siquiera intento seguirla. Tobías permanece en silencio.

-No me he dado cuenta al decir…- le interrumpo.

- ¡¿De qué no te has dado cuenta?! ¡¿De que su madre murió cuando era una cría?! ¡¿De eso?!- respondo, alterada por la situación.

-Carmen, tranquila no te alteres…- vuelvo a interrumpirle.

-¡¿Cómo que no me altere?! ¡Acaba de huir a ninguna parte!-.

-¡Que alguien cometa errores es normal! ¡Y discúlpame, pero estoy muy arrepentido por lo que he hecho, y aunque tengas razones para gritarme, también me tienes que respetar!- él también ha alzado la voz. Después de un pequeño silencio (que utilizo para relajarme), respondo.

-Lo siento- y por primera vez, veo a Tobías, el chico que siempre tiene una sonrisa en la cara, derrumbarse. Se tira de rodillas al suelo y empieza a llorar, ¿qué debo hacer? ¿Consolarle? ¿Dejar que llore? Al fin y al cabo, merece sentirse mal, pero siempre ha sido tan bueno con los demás…

-¿Tú la quieres verdad?- digo en un hilo de voz. Me he sentado a su lado y tengo la mano en su hombro, intentando calmarle.
Él asiente, y se lleva las manos a la cara, seguramente por vergüenza. Yo las tomo y se las aparto, hago que me mire a los ojos.
-La vamos a encontrar- digo.
-No podemos volver. Lucas me matará- dice entre sollozos.
-Tobías, entiéndelo, hay que avisarles. Voy a estar contigo ¿vale?- asiente.


PdV Lucía

Defnitivamente, sus brazos son increíbles. Me he quedado embobada hace un rato, y aunque me haya dado cuenta de que Cristina esta riéndose de mi, no importa, no si puedo observarle a él...¿Pero qué digo? Si vine aquí para olvidarme de Alex. Creo que será imposible. Esos hoyuelos…


PdV Lucas

-Ey- dice Carmen. Por lo visto acaban de llegar. Marina debe venir detrás.

-Hola cielo- Alex le da la mano a Carmen, pero ella la rechaza.

-Tenemos algo que contaros- dice. ¿Tobías está llorando?

-¿Y Marina?- digo.

-Hemos tenido un pequeño problema en el lago- dice Carmen.

-¿Un pequeño problema? ¿Dónde está Marina?- empiezo a estar nervioso.

-No le ha pasado nada-.

-¿Y dónde está?-.

-Escúchame. Y promete que no harás nada de lo que luego te arrepientas-.

-Lo prometo-.

-¿Queréis decir de una vez lo que ha pasado?- interviene Cristina.

-Yo tengo la culpa de todo. Estábamos bromeando...y… -¿moquea?-  le hice un comentario sobre su madre…no me di cuenta de lo que dije…-.

-Dónde, está- marco estas dos palabras.

-Huyó al bosque después de mi comentario. Lo siento-.

Alex parece haberse dado cuenta de lo que voy a hacer, porque me agarra los brazos, aunque empiezo a gritar e intentar deshacerme de mi agarre.

-¡¿QUE LO SIENTES?! ¡¿QUE LO SIENTES?! ¡VOY A MATARTE! ¡¿ME ESCUCHAS?! ¡A MATARTE!-.

Con esfuerzo consigo que Alex me suelte, me abalanzo sobre y le golpeo. Me pongo sobre él, y sigo. Él consigue que demos la vuelta, ahora el sujeta mi mano derecha, y me golpea. Oigo a los demás gritar a mi alrededor que paremos, pero no pienso hacerlo.
En un momento en el que los dos estamos de rodillas, alguien me coge de los hombros y me da la vuelta.

-Para por favor. Sí, ha hecho algo mal, pero vais a acabar mal los dos- Cristina me mira a los ojos - ¿Lucas? Hazlo por ella. La vamos a encontrar-.

Asiento. Me lleva a rastras hacia una de las tiendas que hemos montado, en esa tenemos el botiquín, y todo lo necesario por si alguien se hace daño.

-Voy a limpiarte la nariz. Y creo que vas a tener señales por toda la cara en unos días-.
Me llevo la mano a la nariz, estoy sangrando. Dejo que me tumbe y me eche alcohol.

-¿Por qué lo hiciste?- digo.

-¿Hacer qué?- responde ella.

-Cambiar. Me gustas más así. La Cristina de antes- sonrio, pero casi no puedo, me duele todo…

-No empecemos. He tenido esta conversación miles de veces-.

-Inténtalo-.

-Algún día- sonríe. Sé que quiere volver, pero está atrapada en esa máscara de chica dura. Solo tiene que aprender a quitársela.

-Gracias- hago una mueca de dolor, me molesta el ojo cuando sonrío.

-¿Crees que podrás verle?- dice.

-Haré un esfuerzo- respondo.

-Recuerda. Hazlo por ella-.

-No. Esta vez  lo haré por ti. Para que vuelvas-.


Relato 3



PdV Lucas

Llevamos ya una hora andando, y no puedo quitarme de la cabeza cómo ha explotado el coche. Ha sido sin más, no había ninguna bomba o algo parecido, pero no he conseguido reconocer el problema. Así que lo hemos dejado en el primer hueco que vimos, ya llamaremos para que nos recojan cuando vayamos a volver a casa.

-Creo que hemos encontrado el lugar perfecto- dice Cristina sonriendo.

-¿De verdad lo crees? Está un poco sucio todo…- Carmen y la suciedad, dos cosas incompatibles. No entiendo siquiera por qué ha venido al campo.

-Cariño estamos en pleno bosque, casi todo es suciedad- dice Alex, con un tono tranquilizador.

Carmen pone cara de asco, pero no rechista más, y nos disponemos a montar las tiendas.

-Me encanta este sitio- oigo decir a Marina, con la vista en el cielo y una sonrisa en la cara. No puedo evitar sonreír, su felicidad es la mía.

Decidimos que Alex, Cristina, Lucía y yo nos quedaremos montando las canadienses, mientras que Carmen, Marina y Tobías irán a buscar un lago para asearnos. No me cae bien ese tipo.


PdV Tobías

Andamos un buen rato, tanto que empiezo a preocuparme por saber cómo volver al campamento. Marina y Carmen van cantando una canción que no conozco, y ante ellas parezco un fantasma. Como si no estuviera. Me llega un leve olor, algo como la humedad, así que habrá algún lago por los alrededores.

-¿Lo oléis?- digo, las dos se dan la vuelta sonrientes.

-¡Sí! Tiene que estar cerca de aquí- dice Marina- ¿Qué pensáis, izquierda o derecha?-.
Acabamos de llegar a un cruce de caminos.

-¿Izquierda?- dice Carmen riendo.

-No sé, habría que comprobar por donde es mas fuerte el olor- digo con el dedo en alto, imitando a un profesor.

-Vale, izquierda- Carmen me devuelve el gesto.

Luego de un rato andando, llegamos. El lago (o mejor dicho, “laguito”) estaba rodeado de altos árboles, era estrecho y una cascada caía a la izquierda. El paisaje era precioso, sólo que para mi gusto, estaba muy alejado.

Me avergüenzo un poco cuando me doy cuenta de que traían sus bikinis para bañarse, y que yo no traigo puesto bañador. Las dos avanzan corriendo y gritando hacia el agua, y se zambullen después de comprobar la temperatura.

-¡Ven!- gritan desde el agua.

-¡No puedo, he olvidado el bañador!- les respondo.

-¡Con pantalones! ¡Pero ven!- dice Carmen.

-Carmencita, Carmencita, ¿tantas ganas tienes de que se bañe? Que tienes novio pillina…-dice Marina, burlona.

Empiezan a salpicarse con el agua, y acaban riendo juntas, medioahogadas. Una hora después (creo que por compasión, no me he movido de mi sitio) salen y se secan.

-Bueno, aunque pienso que ha estado muy bien, deberíamos buscar otro lago mas cerca del campamento- ¿Marina lee el pensamiento?

-Va a ser duro venir cada mañana a asearnos la verdad. Una graaaaaaaan caminata-responde Carmen.

-Muy duro si-.

-Pero que vagas sois las dos- digo, contradiciéndome, para jugar un poco con ellas.

-En serio, tenemos que buscar otro. Como dice Carmen, va a ser duro venir cada mañana-.

-¿Acaso tu madre no te enseño que la vida es dura?- digo burlón.

Ella está paralizada, y para cuando me doy cuenta de lo que acabo de decir, y el significado que tiene, ha salido corriendo bosque adentro.



Relato 2



PdV Cristina

Estoy contenta con este viaje. No espero traerme de él más que amistad aunque Marina me haya contado sus estrategias para conseguir a Alex. Y sinceramente, no creo que vayan a funcionar. Dejé de creer en el amor cuando ese chico, David, casi arruina a mi familia, criticando ante todos nuestra forma de ser y pensar. Yo solía ser una chica dulce, me encantaba, y espero que algún día, resucite de las cenizas que ese idiota dejó. Pero he cambiado bastante, y agradezco a mis amigos por aceptar mi actitud. Han intentado animarme, y traer a “la antigua Cristina” de vuelta, pero no creo que haya manera alguna.

Llevamos viajando un tiempo, y empiezo a marearme. Lo mejor que puedo hacer es dormir. Empiezo a cantar la primera canción que me viene a la cabeza, y al cabo del rato, me quedo dormida.


PdV Lucía
La única razón por la que me he sentado en un extremo, es para poder ver a Alex por la ventana. Se ve tan varonil con su casco puesto…y he soñado con esos brazos rodeándome, mil y una veces. Lo único que estropea la imagen es esa arpía que lo agarra por la cintura, la odio tanto… Solíamos ser amigas, pero empezó a salir con él aunque yo le hubiera confesado que me había enamorado. Eso me molestó. Sé que nunca lo conseguiré, y justo he venido a aquí para asumir que está con ella, y que nunca me va a pertenecer. Aparto la mirada y miro al frente, puedo ver por un hueco, la cabeza de Cristina en el asiento delantero, parece dormida. Quizás debería hacer lo mismo.


PdV Tobías

Noto su respiración pausada, tranquila y serena, acompasada. Se ha quedado dormida en mi hombro, y lo único que puedo hacer es mirarla y sonreír. Yo no iba a venir a este viaje. Sólo acepté porque quiero descubrir mis sentimientos, que están algo confusos. Sigo mirándola, no puedo apartar la vista, pero una voz me lleva de nuevo a la realidad.

-No te hagas ilusiones, soy su mejor amigo, y puedo decirte que está enamorada de Alex- ahí estaba Lucas, con sus agradables comentarios.

-¿Qué le ven?- digo, algo furioso, no sé si con él, conmigo mismo, o con el mismo hecho de lo que acaba de decir.

-Me hago la misma pregunta todos los días en la escuela, cuando por los pasillos parece que 40 chicas vayan a desmayarse-.

-Cierto- reconozco.

Lucas para el coche, no hay nadie en la carretera, a lo que Alex también para,creyendo que haya pasado algo. Se vuelve hacia mi.

-Ni tú, ni Alex, ni nadie se la merece. Es demasiado buena para todos- dice.

-¿Incluso para ti?- respondo con tono sarcástico.

-Escucha, no la amo, es mi amiga, y lo que quiero es lo mejor para ella, cosa que ninguna persona sabrá darle- suena sincero.

-De acuerdo- no tengo ganas de discutir, así que corto en seco la conversación, y pone el coche en marcha de nuevo. No me importa lo que diga Lucas ni nadie, creo que estoy enamorado, y nadie puede cambiar ese sentimiento si yo no lo decido. Así que vuelvo a mirar el rostro de Marina, embelesado de nuevo.


PdV Marina

Me despierta una voz tranquilizante y dulce, con su mano fría acaricia mi cara, intentando no sobresaltarme. Puedo oler un perfume es sus palmas, no quiero abrir los ojos, pero un constante “Marina vamos, hemos llegado” “Marina venga”,hace que entre en razón y que me incorpore poco a poco. Cuando estoy sentada correctamente, mi “despertador” me saluda con una sonrisa. Tobías.

-Gracias por aguantarme todo el viaje yo…-me interrumpe.

-No has sido molestia –sonríe- nos esperan fuera, ¿vienes, o pretendes quedarte dos meses hibernando en el coche?

-Mmmm…lo de hibernar no suena mal- los dos reímos, y a continuación cogemos nuestras mochilas del maletero. Se nota que este trasto es del abuelo de Lucas, se ve muy antiguo.
Caminamos hacia donde están, haciéndo bromas y hablando de la hibernación, cuando escuchamos un ruido enorme que proviene de nuestra espalda. Cuando me giro, el coche está inservible.


martes, 30 de abril de 2013

Relato 1


PdV Marina (Punto de Visión)

El sonido del despertador me saca del sueño. Al principio me quejo, pero luego recuerdo el día que es hoy. Primer día de las vacaciones de verano, especial por lo que significa, pero también por lo que me espera. Bajo corriendo las escaleras, y aunque doy algún traspiés consigo mantenerme en equilibrio. Mi padre me espera en la cocina con una gran sonrisa y el desayuno preparado, sabe la ilusión que me hace este viaje, al ser el primero que haré junto a mis amigos.

-¿Estás contenta?- dice él.

-Papá, ¿no es obvia esa pregunta?- respondo.

Él ríe – pues sí, es algo obvia cariño - .

Cuando me siento, me percato del suculento desayuno que hay en la mesa, parece estar repleta de manjares que nunca le había  visto preparar.

-¿Y esto?- digo, con los ojos abiertos como platos, realmente me impresiona.

-Ya que vas a pasar dos meses en pleno campo, he decidido preparar algo para que te acuerdes de mi- a continuación, hace su habitual pucherito, y no puedo evitar sonreír. Le hace parecer joven, como en las fotos en las que aparece con mamá, haciendola reír como me hace a mí. Parece haberse percatado de que estoy pensando en ella, pues se sienta a mi lado.

-Tu madre estaría orgullosa de tener una hija tan independiente y responsable. No quiero que estés triste hoy, vas a pasarlo bien- me acaricia la mejilla, él siempre tiene sus grandes respuestas, las que me hacen feliz.

-Lo sé –respondo. Intento disimular una sonrisa, por su tranquilidad. “Estaría orgullosa” me repito, me gustaría que esa frase cambiara a un presente. Que ese coche no se hubiera cruzado en su camino, y que estuviera conmigo, festejando que su hija cumple 17 años en dos meses, la que según ella, es una fecha importante. Es la edad con la que conoció a mi padre.

-Marina, ve a ducharte, van a llegar en seguida-.

Empiezo a culparme de hacer que esté triste, la felicidad que tenía al levantarme se ha desvanecido. Debería estar aquí. Debería estar aquí. En mi cabeza, siempre, en cualquier lugar, a cualquier hora, está esa frase. Perder a mi madre fue duro para los dos, debería estar preseciando mi adolescencia, discutiendo conmigo sobre ropa o algo parecido. Sin embargo, no llegamos a eso, solo estuvo conmigo siete años, no más, aunque fueron suficientes los recuerdos que forjamos. Sin querer una lágrima se resbala por mi mejilla cuando comienzo a subir las escaleras, lágrima que mi padre también estará derramando.

Al llegar arriba me doy una ducha de agua caliente para relajar mis músculos; justo cuando estoy envolviéndome en la toalla, suena la bocina de un coche fuera de casa, está claro, llego tarde –como siempre- y a Alex y los demás les toca esperarme. Alex. Esos ojos marrones, ese pelo, ese chico al que todas desean…ojalá lo consiga conquistar este verano, pasar tiempo juntos…y no sé porque mis pensamientos me llevan a esto, pero coquetear. Coquetear bastante.

Después de tanto fantasear, me percato de que tengo que vestirme, y rápido, o serán capaces de irse sin mi. De nuevo como esta mañana, bajo corriendo las escaleras. Papá sostiene la –enorme- mochila que cargaré.

Al salir por la puerta, un aplauso apagado, hay que reconocer que siempre he sido una tardona.


PdV Lucas

Cuando atraviesa el umbral de la puerta, aplaudimos irónicamente, llevamos casi media hora esperándola. Pero como siempre, se ve hermosa, no creo que haya chica mas guapa en la ciudad. Sin embargo no, no me gusta, es mi mejor amiga y va a seguir siéndolo, aunque haya personas que afirmen lo contrario. Sólo digo la verdad, es atractiva.

Entra y nos saluda a todos, como de costumbre, con su típico “¡Buenos días!”. Ahora el coche está completo: yo, como conductor; en el asiento del copiloto, Cristina; Tobías y Lucía atrás, y Marina en el centro. Alex y Carmen van en moto, cosa que agradezco, es una pareja un tanto empalagosa.
No entiendo cómo Alex puede gustar tanto a las chicas, ¿qué tiene? ¿atractivo? Creo que yo también lo tengo, y mírame, soltero.

Cuando estamos todos listos, arranco de nuevo, Alex detrás de nosotros con su moto.

-¿Todos listos?- digo con entusiasmo.

-¡Sí!- responden mis acompañantes, al unísono.

No se lo que pasará en estos dos meses de acampada. Una cosa es segura. Rumbo: Bosque Olrest.