miércoles, 1 de mayo de 2013

Relato 2



PdV Cristina

Estoy contenta con este viaje. No espero traerme de él más que amistad aunque Marina me haya contado sus estrategias para conseguir a Alex. Y sinceramente, no creo que vayan a funcionar. Dejé de creer en el amor cuando ese chico, David, casi arruina a mi familia, criticando ante todos nuestra forma de ser y pensar. Yo solía ser una chica dulce, me encantaba, y espero que algún día, resucite de las cenizas que ese idiota dejó. Pero he cambiado bastante, y agradezco a mis amigos por aceptar mi actitud. Han intentado animarme, y traer a “la antigua Cristina” de vuelta, pero no creo que haya manera alguna.

Llevamos viajando un tiempo, y empiezo a marearme. Lo mejor que puedo hacer es dormir. Empiezo a cantar la primera canción que me viene a la cabeza, y al cabo del rato, me quedo dormida.


PdV Lucía
La única razón por la que me he sentado en un extremo, es para poder ver a Alex por la ventana. Se ve tan varonil con su casco puesto…y he soñado con esos brazos rodeándome, mil y una veces. Lo único que estropea la imagen es esa arpía que lo agarra por la cintura, la odio tanto… Solíamos ser amigas, pero empezó a salir con él aunque yo le hubiera confesado que me había enamorado. Eso me molestó. Sé que nunca lo conseguiré, y justo he venido a aquí para asumir que está con ella, y que nunca me va a pertenecer. Aparto la mirada y miro al frente, puedo ver por un hueco, la cabeza de Cristina en el asiento delantero, parece dormida. Quizás debería hacer lo mismo.


PdV Tobías

Noto su respiración pausada, tranquila y serena, acompasada. Se ha quedado dormida en mi hombro, y lo único que puedo hacer es mirarla y sonreír. Yo no iba a venir a este viaje. Sólo acepté porque quiero descubrir mis sentimientos, que están algo confusos. Sigo mirándola, no puedo apartar la vista, pero una voz me lleva de nuevo a la realidad.

-No te hagas ilusiones, soy su mejor amigo, y puedo decirte que está enamorada de Alex- ahí estaba Lucas, con sus agradables comentarios.

-¿Qué le ven?- digo, algo furioso, no sé si con él, conmigo mismo, o con el mismo hecho de lo que acaba de decir.

-Me hago la misma pregunta todos los días en la escuela, cuando por los pasillos parece que 40 chicas vayan a desmayarse-.

-Cierto- reconozco.

Lucas para el coche, no hay nadie en la carretera, a lo que Alex también para,creyendo que haya pasado algo. Se vuelve hacia mi.

-Ni tú, ni Alex, ni nadie se la merece. Es demasiado buena para todos- dice.

-¿Incluso para ti?- respondo con tono sarcástico.

-Escucha, no la amo, es mi amiga, y lo que quiero es lo mejor para ella, cosa que ninguna persona sabrá darle- suena sincero.

-De acuerdo- no tengo ganas de discutir, así que corto en seco la conversación, y pone el coche en marcha de nuevo. No me importa lo que diga Lucas ni nadie, creo que estoy enamorado, y nadie puede cambiar ese sentimiento si yo no lo decido. Así que vuelvo a mirar el rostro de Marina, embelesado de nuevo.


PdV Marina

Me despierta una voz tranquilizante y dulce, con su mano fría acaricia mi cara, intentando no sobresaltarme. Puedo oler un perfume es sus palmas, no quiero abrir los ojos, pero un constante “Marina vamos, hemos llegado” “Marina venga”,hace que entre en razón y que me incorpore poco a poco. Cuando estoy sentada correctamente, mi “despertador” me saluda con una sonrisa. Tobías.

-Gracias por aguantarme todo el viaje yo…-me interrumpe.

-No has sido molestia –sonríe- nos esperan fuera, ¿vienes, o pretendes quedarte dos meses hibernando en el coche?

-Mmmm…lo de hibernar no suena mal- los dos reímos, y a continuación cogemos nuestras mochilas del maletero. Se nota que este trasto es del abuelo de Lucas, se ve muy antiguo.
Caminamos hacia donde están, haciéndo bromas y hablando de la hibernación, cuando escuchamos un ruido enorme que proviene de nuestra espalda. Cuando me giro, el coche está inservible.


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