miércoles, 1 de mayo de 2013

Relato 3



PdV Lucas

Llevamos ya una hora andando, y no puedo quitarme de la cabeza cómo ha explotado el coche. Ha sido sin más, no había ninguna bomba o algo parecido, pero no he conseguido reconocer el problema. Así que lo hemos dejado en el primer hueco que vimos, ya llamaremos para que nos recojan cuando vayamos a volver a casa.

-Creo que hemos encontrado el lugar perfecto- dice Cristina sonriendo.

-¿De verdad lo crees? Está un poco sucio todo…- Carmen y la suciedad, dos cosas incompatibles. No entiendo siquiera por qué ha venido al campo.

-Cariño estamos en pleno bosque, casi todo es suciedad- dice Alex, con un tono tranquilizador.

Carmen pone cara de asco, pero no rechista más, y nos disponemos a montar las tiendas.

-Me encanta este sitio- oigo decir a Marina, con la vista en el cielo y una sonrisa en la cara. No puedo evitar sonreír, su felicidad es la mía.

Decidimos que Alex, Cristina, Lucía y yo nos quedaremos montando las canadienses, mientras que Carmen, Marina y Tobías irán a buscar un lago para asearnos. No me cae bien ese tipo.


PdV Tobías

Andamos un buen rato, tanto que empiezo a preocuparme por saber cómo volver al campamento. Marina y Carmen van cantando una canción que no conozco, y ante ellas parezco un fantasma. Como si no estuviera. Me llega un leve olor, algo como la humedad, así que habrá algún lago por los alrededores.

-¿Lo oléis?- digo, las dos se dan la vuelta sonrientes.

-¡Sí! Tiene que estar cerca de aquí- dice Marina- ¿Qué pensáis, izquierda o derecha?-.
Acabamos de llegar a un cruce de caminos.

-¿Izquierda?- dice Carmen riendo.

-No sé, habría que comprobar por donde es mas fuerte el olor- digo con el dedo en alto, imitando a un profesor.

-Vale, izquierda- Carmen me devuelve el gesto.

Luego de un rato andando, llegamos. El lago (o mejor dicho, “laguito”) estaba rodeado de altos árboles, era estrecho y una cascada caía a la izquierda. El paisaje era precioso, sólo que para mi gusto, estaba muy alejado.

Me avergüenzo un poco cuando me doy cuenta de que traían sus bikinis para bañarse, y que yo no traigo puesto bañador. Las dos avanzan corriendo y gritando hacia el agua, y se zambullen después de comprobar la temperatura.

-¡Ven!- gritan desde el agua.

-¡No puedo, he olvidado el bañador!- les respondo.

-¡Con pantalones! ¡Pero ven!- dice Carmen.

-Carmencita, Carmencita, ¿tantas ganas tienes de que se bañe? Que tienes novio pillina…-dice Marina, burlona.

Empiezan a salpicarse con el agua, y acaban riendo juntas, medioahogadas. Una hora después (creo que por compasión, no me he movido de mi sitio) salen y se secan.

-Bueno, aunque pienso que ha estado muy bien, deberíamos buscar otro lago mas cerca del campamento- ¿Marina lee el pensamiento?

-Va a ser duro venir cada mañana a asearnos la verdad. Una graaaaaaaan caminata-responde Carmen.

-Muy duro si-.

-Pero que vagas sois las dos- digo, contradiciéndome, para jugar un poco con ellas.

-En serio, tenemos que buscar otro. Como dice Carmen, va a ser duro venir cada mañana-.

-¿Acaso tu madre no te enseño que la vida es dura?- digo burlón.

Ella está paralizada, y para cuando me doy cuenta de lo que acabo de decir, y el significado que tiene, ha salido corriendo bosque adentro.



No hay comentarios:

Publicar un comentario