que lo arreglaran...¡pero aquí está!
Ah, a partir de ahora voy a hacer Flashbacks de la vida de los personajes de vez en cuando, espero que os gusten :3
Quería avisaros de que ahora la historia va a estar escrita en pasado...simplemente por comodidad, me es mejor escribir así. Lo de los PdV (Puntos de Vista) y demás no cambiará. Os dejo con el capítulo 10, espero que lo disfrutéis ☺
¡BESAZOOOOOOOO!
..............................................................
PdV Marina
Después de la angustiosa noche anterior, decidí ir a lavarme en el lago. Me había excusado diciendo que estaba sucia. Pero en realidad, lo que necesitaba era un poco de tranquilidad.
Habernos encontrado con Darío fue una suerte. Él nos ayudó a volver al campamento. Gracias a él dejamos de estar perdidos. Pero me pesaba la actitud de Tobías. Se había comportado muy mal, cuando nuestro acompañante sólo estaba siendo amable. Nunca había estado tan serio. No que yo recordara.
Al cabo de unos minutos, giré a la izquierda y llegué a mi destino. Me deshice de todo lo que vestía y me sumergí en el lago.
PdV Tobías
Si ya me sentía mal por el hecho de que Darío nos acompañara, peor fue cuando Ella me espetó que no era su novio. No es que estuviera estuviera haciéndome ilusiones, nada de eso. Sólo pensaba que tenía una oportunidad. Y la había perdido frente un desconocido.
Hacía un rato que me había sentado en el suelo. El calor era insoportable. Y estaba en el bosque Olrest. ¿Quién diría que me había graduado hace dos días?
Inmerso en mis pensamientos, no noté que Carmen se sentaba a mi lado.
-¿Estás bien?- preguntó.
-Sí, no te preocupes- hice un gesto con la mano, quitando importancia a mi estado de ánimo.
-Tobías, gracias-.
-¿Alguien aparte de mi tiene hambre?- dije, ignorando el comentario de mi amiga y refiriéndome al grupo.
PdV Cristina
-¿Mamá? No te oigo bien- pegué el móvil a mi oreja, tapándome así la otra con mi mano derecha.
-Te has...crema...lar- oí al otro lado de la línea.
-¡Sí, sí! ¡Crema solar! ¡Hace mucho calor!-.
-No...ha...malo-.
-Claro que sí mamá- contesté, sin entender.
-...iós-.
Colgué. Mi madre, aquella que se preocupa de todo, menos de si su hija lo pasa bien.
-¿Tienes cobertura?- preguntó Marina, para luego darle un mordisco a su sándwich. Aún tenía el pelo húmedo.
-Sí, pero poca. Casi no se oye nada-.
-¿Puedo usarlo?-.
Asentí y le tendí mi móvil. Imaginé que marcaría a su padre. Estaban muy unidos desde que la madre de Marina falleció. Empezó a hablar con alguien en la otra línea.
-Por ahí viene mi querido amigo Darío, con mis queridos amigos, los sumisos de Darío- susurró Tobías, tan bajo que pensé que era la única que lo había escuchado. Pero me equivocaba.
-Ey, pobres chavales. Ni siquiera los conoces- respondió Lucía -y sumiso suena a 50 Sombras de Grey-.
-Un buen cuerpo y una gorra, y caéis a sus pies-.
Darío se acercó a nosotros, no sin rodear los hombros a Marina antes, que acababa de colgar.
-Hey. Mirad, estos son Héctor, Jaime, Mario y Valeria- saludaron a los demás. A continuación, nos presentamos nosotros.
-¿Vais a quedaros aquí?-.
-Claro que sí Marina, siempre y cuando nos invites- sonrió Darío.
Nos miró y asentimos. Y los "sumisos de Darío" se dispusieron a montar las canadienses junto a las nuestras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario