miércoles, 1 de mayo de 2013

Relato 8



PdV Lucas

Me despiertan los ronquidos de la persona que tengo al lado.

“¿Alex?”- pienso, supuestamente dormía con su novia. Ag, su novia. Cada vez que oigo esa palabra aparecen dos nombres en mi mente. Cristina, Marina. Marina, Cristina. Mis sentimientos por esta última aumentan. Los sentimientos por Marina se aplacan.

-Buenos días precioso- digo a Alex, con voz ñoña.

-Idiota, aún dormía- responde.

-Pero amor mío, trátame con dulzura-.

Ante este comentario, comienza a reír. Finalmente salimos de la tienda. Carmen está sacando algo de la mochila. Cuando llego, me ofrece un sándwich.

-¿Cómo está Tobías?- me pregunta.

-¿Tobías? No ha dormido con nosotros- respondo.

-¿Cómo que no ha dormido con vosotros? ¿Aún no ha regresado?-.

Y entonces lo recuerdo. Tobías. Su partida al bosque. Marina.


Pd V Tobías

Esperamos a que amaneciera para comenzar a andar. Marina me contó que cuando se dio cuenta de que estaba perdida, en vez de quedarme en el sitio – que sería lo más normal, así la habría encontrado antes – echó a correr bosque adentro, sin saber a dónde se dirigía. También dijo que me odia por decir eso sobre su madre.

Anda apoyada en mí, creo que se torció el tobillo cuando huía.

-Tobías- me dice.

-Dime- respondo, agachando un poco la cabeza para poder oírla mejor.

-Yo no pasé por aquí ayer- veo en sus ojos una mirada alerta, y me digo que algo va mal.

-¿Qué quieres decir?-.

-Quiero decir que este no es el camino de vuelta-.

-Habrá cientos de formas de volver-.

-Tobías este no es el camino-.

-¿Por qué?-.

-Porque ahí delante hay un cementerio-.

Me detengo en seco y sigo su mirada. Es cierto. A unos metros de nosotros, hay una gran explanada con cientos de tumbas en orden. Tumbas, mausoleos, e incluso estatuas de ángeles, pueblan el mismo.

Andamos hacia este con cierta desconfianza. Marina se agarra con fuerza a mi camiseta, y no es hasta ese momento, que me doy cuenta de que no me ha soltado desde que la encontré. Es como un sueño del que no me había dado cuenta.

Paseamos al lado de las lápidas, observando los nombres que hay en ellas. “Melissa Gondor”, “Lucy True”. Al final del cementerio, diviso un bonito mausoleo, decorado con fuertes rejas llenas de óxido. Me llama la atención, pero cuando comienzo a avanzar hacia él, Marina me para.

-A mi esa cosa me da miedo- me dice.

-Creo que es la tumba de alguien importante, voy a ver si es conocido- respondo, girándome hacia ella.

-Me quedo aquí-.

Le levanto la barbilla, para que me mire a los ojos.

-Grita si pasa algo-.

Le sonrío, y a continuación me encamino hacia el mausoleo. Y cuando voy a mitad de camino, la oigo gritar.


PdV Marina

-Grita si pasa algo- me dice, aún sujetándome la barbilla.

Empiezo a leer los nombres que aparecen, no sé si por aburrimiento, o curiosidad. Me paro en una con lo que parece un ángel tallado en la piedra, y me agacho para observarla mejor. “T.J.W, tus familiares y amigos te recuerdan”. Cuando termino de leer lo que pone, algo me agarra la mano. No es Tobías. Tobías esta lejos. Entonces grito tanto como me permiten mis pulmones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario