miércoles, 1 de mayo de 2013

Relato 4



PdV Marina

-¿Acaso tu madre no te enseñó que la vida es dura?- dice sonriendo.

Me congelo. Intento convencerme de que no se ha dado cuenta de lo que ha dicho. Lo intento, pero no. Antes de que las lágrimas empiecen a caer, corro, corro bosque adentro, sin rumbo. Cuando me he alejado lo suficiente, comienzo a llorar a la sombra de un árbol, no quiero que nadie me encuentre o sepa dónde estoy.

-Por más que quiera, no voy a superarlo- me digo en un susurro a mi misma. Me quedaré aquí hasta que esté segura de que le miraré a la cara sin querer estrangularle. Por eso, y porque nadie me había echado en cara la muerte de mi madre de esa forma.
 Quizás pasen horas. Días. ¿Semanas?


PdV Carmen

-¡Marina!- grito. Ni siquiera intento seguirla. Tobías permanece en silencio.

-No me he dado cuenta al decir…- le interrumpo.

- ¡¿De qué no te has dado cuenta?! ¡¿De que su madre murió cuando era una cría?! ¡¿De eso?!- respondo, alterada por la situación.

-Carmen, tranquila no te alteres…- vuelvo a interrumpirle.

-¡¿Cómo que no me altere?! ¡Acaba de huir a ninguna parte!-.

-¡Que alguien cometa errores es normal! ¡Y discúlpame, pero estoy muy arrepentido por lo que he hecho, y aunque tengas razones para gritarme, también me tienes que respetar!- él también ha alzado la voz. Después de un pequeño silencio (que utilizo para relajarme), respondo.

-Lo siento- y por primera vez, veo a Tobías, el chico que siempre tiene una sonrisa en la cara, derrumbarse. Se tira de rodillas al suelo y empieza a llorar, ¿qué debo hacer? ¿Consolarle? ¿Dejar que llore? Al fin y al cabo, merece sentirse mal, pero siempre ha sido tan bueno con los demás…

-¿Tú la quieres verdad?- digo en un hilo de voz. Me he sentado a su lado y tengo la mano en su hombro, intentando calmarle.
Él asiente, y se lleva las manos a la cara, seguramente por vergüenza. Yo las tomo y se las aparto, hago que me mire a los ojos.
-La vamos a encontrar- digo.
-No podemos volver. Lucas me matará- dice entre sollozos.
-Tobías, entiéndelo, hay que avisarles. Voy a estar contigo ¿vale?- asiente.


PdV Lucía

Defnitivamente, sus brazos son increíbles. Me he quedado embobada hace un rato, y aunque me haya dado cuenta de que Cristina esta riéndose de mi, no importa, no si puedo observarle a él...¿Pero qué digo? Si vine aquí para olvidarme de Alex. Creo que será imposible. Esos hoyuelos…


PdV Lucas

-Ey- dice Carmen. Por lo visto acaban de llegar. Marina debe venir detrás.

-Hola cielo- Alex le da la mano a Carmen, pero ella la rechaza.

-Tenemos algo que contaros- dice. ¿Tobías está llorando?

-¿Y Marina?- digo.

-Hemos tenido un pequeño problema en el lago- dice Carmen.

-¿Un pequeño problema? ¿Dónde está Marina?- empiezo a estar nervioso.

-No le ha pasado nada-.

-¿Y dónde está?-.

-Escúchame. Y promete que no harás nada de lo que luego te arrepientas-.

-Lo prometo-.

-¿Queréis decir de una vez lo que ha pasado?- interviene Cristina.

-Yo tengo la culpa de todo. Estábamos bromeando...y… -¿moquea?-  le hice un comentario sobre su madre…no me di cuenta de lo que dije…-.

-Dónde, está- marco estas dos palabras.

-Huyó al bosque después de mi comentario. Lo siento-.

Alex parece haberse dado cuenta de lo que voy a hacer, porque me agarra los brazos, aunque empiezo a gritar e intentar deshacerme de mi agarre.

-¡¿QUE LO SIENTES?! ¡¿QUE LO SIENTES?! ¡VOY A MATARTE! ¡¿ME ESCUCHAS?! ¡A MATARTE!-.

Con esfuerzo consigo que Alex me suelte, me abalanzo sobre y le golpeo. Me pongo sobre él, y sigo. Él consigue que demos la vuelta, ahora el sujeta mi mano derecha, y me golpea. Oigo a los demás gritar a mi alrededor que paremos, pero no pienso hacerlo.
En un momento en el que los dos estamos de rodillas, alguien me coge de los hombros y me da la vuelta.

-Para por favor. Sí, ha hecho algo mal, pero vais a acabar mal los dos- Cristina me mira a los ojos - ¿Lucas? Hazlo por ella. La vamos a encontrar-.

Asiento. Me lleva a rastras hacia una de las tiendas que hemos montado, en esa tenemos el botiquín, y todo lo necesario por si alguien se hace daño.

-Voy a limpiarte la nariz. Y creo que vas a tener señales por toda la cara en unos días-.
Me llevo la mano a la nariz, estoy sangrando. Dejo que me tumbe y me eche alcohol.

-¿Por qué lo hiciste?- digo.

-¿Hacer qué?- responde ella.

-Cambiar. Me gustas más así. La Cristina de antes- sonrio, pero casi no puedo, me duele todo…

-No empecemos. He tenido esta conversación miles de veces-.

-Inténtalo-.

-Algún día- sonríe. Sé que quiere volver, pero está atrapada en esa máscara de chica dura. Solo tiene que aprender a quitársela.

-Gracias- hago una mueca de dolor, me molesta el ojo cuando sonrío.

-¿Crees que podrás verle?- dice.

-Haré un esfuerzo- respondo.

-Recuerda. Hazlo por ella-.

-No. Esta vez  lo haré por ti. Para que vuelvas-.


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