PdV Marina
Cierro los
ojos y grito, grito tanto como puedo, mientras el desconocido me aprieta cada
vez más fuerte la muñeca y me dice algo que no logro escuchar.
Y entonces,
se acerca a mi oído y susurra:
-Tranquila
guapa, cálmate, no voy a hacerte nada-.
Y de repente
me callé. Abrí los ojos. Tobías estaba a pocos metros de mi. Jadeaba, por el
esfuerzo de haber corrido.
-No la
toques-le dijo, estrechándome contra su pecho.
-Ey,
tranquilo Novio. Yo sólo venía a preguntar qué hacíais aquí-.
Entonces, me
giro. Un chico alto, de cabello y ojos oscuros, mira sincero a mi amigo.
-No te
interesa- respondo.
-Esto es un cementerio.
Os vi entrar antes y parecíais perdidos. Me llamo Darío- Extiende la mano hacia
nosotros. Pretendo estrechársela, pero Tobías me la aparta.
-Tobías y
Marina- responde.
-¿Hacía donde
vais?-.
-¿Por
casualidad sabes por dónde queda el lago?-.
-Yo os llevo,
no os preocupéis-.
Darío nos
condujo hacia un sendero distinto del que habíamos tomado para venir. Para mi
sorpresa, estábamos mucho más cerca del lago de lo que parecía. La cascada caía
ruidosamente, al igual que el día anterior. El agua seguía igual de limpia, y
los pájaros anunciaban que el día se abriría para mostrar un sol abrasador.
-Ya estamos.
Puedes irte- Veía a Tobías como no lo había visto nunca. Antipático.
-Oh, vamos
Novio, ¿ni siquiera me das las gracias?- respondió Darío, levantando las manos
para preguntar.
Antes de que
Tobías respondiera, me apresuré a decir:
-Puedes venir
con nosotros, si quieres te presentamos a nuestros amigos. Será la forma de
darte las gracias- le sonreí, haciendo que Tobías se pusiera más serio. ¿Qué le
pasaba hoy?
PdV Cristina
Cuando los vi
aparecer detrás de esa mata de arbustos, me levanté y corrí hacia Marina lo más
rápido que pude. No había pegado ojo en toda la noche pensando dónde podrían
estar y si habían vuelto ya.
Su pelo
estaba lleno de barro, no digamos su ropa.
-No vuelvas a
hacer eso si no quieres que te mate- le digo, aún abrazándola.
-No te
preocupes- se separa de mí para abrazar a Carmen y dedicarle una sonrisa a los
demás. Lucas la mira serio –Chicos, este es Darío. Nos ayudó a regresar-.
-¿Por qué no
te quedas?- dice Lucía –Podríamos hacerte sitio-.
-He venido
con mis amigos, no sé si querrán quedarse- responde.
-Puedes
preguntarles, y si eso, volvéis y nos decís-. Darío se queda un momento mirando
a Marina, y le aparta el flequillo de la cara, para ponérselo tras la oreja.
-Gracias
preciosa- ella sonríe mientras le besa en la mejilla. Tobías los mira
enfurecidos.
-Te dije que
no la tocaras. Aún no me fio de ti-.
-No eres mi
novio- le espeta Marina, apartándose un poco de Darío para poder responderle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario