miércoles, 1 de mayo de 2013

Relato 9



PdV Marina

Cierro los ojos y grito, grito tanto como puedo, mientras el desconocido me aprieta cada vez más fuerte la muñeca y me dice algo que no logro escuchar.

Y entonces, se acerca a mi oído y susurra:

-Tranquila guapa, cálmate, no voy a hacerte nada-.

Y de repente me callé. Abrí los ojos. Tobías estaba a pocos metros de mi. Jadeaba, por el esfuerzo de haber corrido.

-No la toques-le dijo, estrechándome contra su pecho.

-Ey, tranquilo Novio. Yo sólo venía a preguntar qué hacíais aquí-.

Entonces, me giro. Un chico alto, de cabello y ojos oscuros, mira sincero a mi amigo.

-No te interesa- respondo.

-Esto es un cementerio. Os vi entrar antes y parecíais perdidos. Me llamo Darío- Extiende la mano hacia nosotros. Pretendo estrechársela, pero Tobías me la aparta.

-Tobías y Marina- responde.

-¿Hacía donde vais?-.

-¿Por casualidad sabes por dónde queda el lago?-.

-Yo os llevo, no os preocupéis-.

Darío nos condujo hacia un sendero distinto del que habíamos tomado para venir. Para mi sorpresa, estábamos mucho más cerca del lago de lo que parecía. La cascada caía ruidosamente, al igual que el día anterior. El agua seguía igual de limpia, y los pájaros anunciaban que el día se abriría para mostrar un sol abrasador.

-Ya estamos. Puedes irte- Veía a Tobías como no lo había visto nunca. Antipático.

-Oh, vamos Novio, ¿ni siquiera me das las gracias?- respondió Darío, levantando las manos para preguntar.

Antes de que Tobías respondiera, me apresuré a decir:

-Puedes venir con nosotros, si quieres te presentamos a nuestros amigos. Será la forma de darte las gracias- le sonreí, haciendo que Tobías se pusiera más serio. ¿Qué le pasaba hoy?


PdV Cristina

Cuando los vi aparecer detrás de esa mata de arbustos, me levanté y corrí hacia Marina lo más rápido que pude. No había pegado ojo en toda la noche pensando dónde podrían estar y si habían vuelto ya.

Su pelo estaba lleno de barro, no digamos su ropa.

-No vuelvas a hacer eso si no quieres que te mate- le digo, aún abrazándola.

-No te preocupes- se separa de mí para abrazar a Carmen y dedicarle una sonrisa a los demás. Lucas la mira serio –Chicos, este es Darío. Nos ayudó a regresar-.

-¿Por qué no te quedas?- dice Lucía –Podríamos hacerte sitio-.

-He venido con mis amigos, no sé si querrán quedarse- responde.

-Puedes preguntarles, y si eso, volvéis y nos decís-. Darío se queda un momento mirando a Marina, y le aparta el flequillo de la cara, para ponérselo tras la oreja.

-Gracias preciosa- ella sonríe mientras le besa en la mejilla. Tobías los mira enfurecidos.

-Te dije que no la tocaras. Aún no me fio de ti-.

-No eres mi novio- le espeta Marina, apartándose un poco de Darío para poder responderle.

No hay comentarios:

Publicar un comentario